Aquí una nota publicada por el periódico El Sur el día de hoy.
Muestra Teatro de Escape en Dilatación una realidad llevada al extremo
Karla Galarce Sosa
Con la jusficante de que la obra de teatro Dilatación –original de Gabriel Brito Camacho –se trata sólo de hablar, encontrarse y reencontrarse, reflejar la realidad y no mostrar nada, Teatro de Escape estrenó la mencionada puesta en escena ante una audiencia de más de 40 espectadores el jueves pasado en el Bar del Puerto.
Verdad o mentira, miedo o seguridad, búsqueda o confrontación, odio o amor; esas son las disyuntivas que plantea como temas Dilatación.
El personaje de Romeo (Gabriel Brito), es quien coordina la acción de los otros dos personajes de esta puesta en escena. Miguel (papel interpretado por Miguel Ángel Estrada) y el Hombre que come palomitas (personificado por Ilian Blanco), cuenta sus historias, sus fantasías, miedos, certezas, gustos e intimidades.
Al inicio de este ejercicio escénico –que nació de un debate de quienes se involucraron en el proyecto– se observó la disposición de los asientos del público rodeando el espacio. Los tres personajes se ubicaron en extremos diferentes del ruedo. Al centro una mesa y sobre ésta un horno de microondas.
Sentado sobre una silla giratoria y frente a los elementos escenográficos enlistados anteriormente, se ubicó el Hombre que come palomitas. En otro extremo del lugar una mesa metálica cubierta con mantel negro, en ella, se encuentra de pie Romeo mientras que Miguel está sentado frente a un estéreo, el cual jugó un papel importante en el desarrollo de la historia.
En un escenario poco convencional y con el público participando en el desarrollo de la historia, los personajes cuentan su pasado, reflejan la realidad que se respira en la vida cotidiana, pero lo llevan al extremo.
Es cierto, Dilatación, no resuelve ningún conflicto, sin embargo expone lo más íntimo de un ser humano y quizá se trata de lo más cercano a la realidad. Dilatación “sólo se trata de hablar”, es verdad y aunque los actores dicen escapar hacia la mentira, pareciera ver que viven en carne propia los vicios y virtudes de sus personajes.
Tan humanos como el resto del mundo, los personajes de esta obra gustan de leer poemas, escuchar música, comer, beber, tener relaciones sexuales y tener conflictos existenciales que son producto de una vida vacía sin objetivos.
El público es quien decide el curso final de los personajes, que terminan escapando de su realidad involucrándose con la realidad misma, (la nuestra), tal y como la vemos, vivimos y sentimos; desencadenando esta acción un choque sentimentalmente duro, certero que cuestiona la público: “Deberás contestar que sí a todo lo que te pregunte…” ordena el personaje que interpreta Ilian Blanco a un asistente, luego de realizar un “juego con el público”.
Se comprende que durante el “juego”, el personaje del Hombre que come palomitas busca encontrar en el público participante un momento de soledad, reflexión y estremecimiento.
Durante una hora y cinco minutos, los actores de Teatro de Escape, mantuvieron atento al público. En el transcurso de la obra se escucharon fragmentos de los poemas Fuente, Mutra y Piedra de sol de Octavio Paz.
La música –que jugó un papel fundamental en el desarrollo de la obra– fue el pretexto para inducir momentos catárticos y emotivos en los personajes: Cheque en blanco y Me saludas a la tuya, interpretados por la cantante popular Paquita la del Barrio, La casa diva interpretada por Filipa Giordano, Inolvidable interpretada por Bebo y Cigala y la interpretación musical de Marisol Vázquez (Marola) con La casa azul. Los actores aprovecharon la ambientación que la música creó para entreverar la realidad de la escena con la nuestra.
sábado, 7 de julio de 2007
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